Pasión por los Glory Holes
Nos propusimos un día probar algo nuevo, por lo que decidimos ir a un sex-shop de Madrid donde hay glory hole. Está por la zona de plaza España. Quería tocar rabos por doquier pero que ellos no pudieran tocarla ni verla, pero lo principal era comprobar el número de rabos que eran capaz de descargar su leche en una hora y disfrutar de las corridas de los chicos.


Hace unos meses, hice una absurda apuesta con la que era mi novia, nos jugamos que el que perdiese haría realidad una fantasía del otro, fuese cual fuese esa fantasía. A mi excito la idea, pues pensé que seria algo sencillo, así que acepte sin rechistar. Ni que decir que perdí aquella apuesta, ella era la ganadora y tendría que hacer realidad una fantasía suya.
Llueve. Llegas empapado, unas gotitas de agua te caen por la frente. Y me entran unas ganas de besarte que me muero.
La llegada de los tíos a la costa siempre había resultado algo molesto a Carlos, su prima Paula siempre les acompañaba, y, aunque normalmente solo se quedaban un fin de semana, era tiempo suficiente como para odiar cada año más a la mimada prima Paula tres años menor.