Llego puntual a las ocho de la mañana, como se esperaría de una buena esclava.
-Hola Verónica. Como va todo?
-Hola Xavi. Bien. Tengo muchas ganas de empezar- me respondió después de pasar y cerrar la puerta – Eso de tener todo el día para nosotros solos me pone de los nervios…