Disfruta la postura del perrito
¡Guau, guau y requeteguau!!!! Ya quisieran los perritos experimentar lo que nosotros y nosotras con esta postura. Con solo deciros por detrás… ¿a quién no le apetece ponerse a aullar?
La postura del perrito, o también llamada doggie, es una de las posturas más rodeadas de controversia y de morbo a la vez. La mujer ha de colocarse a cuatro patas, apoyando sus manos y sus rodillas sobre el suelo; el hombre, a su espalda, ponerse de rodillas. Esa es la postura del perrito, lo demás depende de vosotros. A tener en cuenta para las rodillas, pon dos cojines en el suelo o subíos a la cama…
Se trata de una postura que da mucho juego, debido especialmente a que en el coito permite variar los ángulos y la profundidad. Facilita tanto el coito vaginal, como el anal. Hay mujeres que en esta postura consiguen una estimulación especial en una zona de la vagina conectada internamente al clítoris y que les produce mucho placer.
En cualquier caso, la persona que penetra puede ayudarse de piernas y cadera para marcar el ritmo y la intensidad. También puede efectuar movimientos giratorios con las caderas para aumentar la excitación, puede usar sus manos… De hecho, éstas pueden cumplir una función adicional estimulando el clítoris o la zona perineal.
Algunas parejas heterosexuales cuentan que mientras el hombre penetra a la mujer, con una de sus manos él sostiene un vibrador, con el que le estimula el clítoris a ella. Entre homosexuales es una postura muy popular y muy recurrida.
Otro de los aspectos que suele gustar de esta postura es que la persona que penetra puede inclinarse sobre la espalda de su pareja y besarle el cuello, acariciarle las orejas, los pezones… Otra posibilidad es que quien penetra se ponga en cuclillas y busque de este modo otros ángulos en la penetración. Sin embargo, esto requiere cierta fuerza, flexibilidad y una mejor forma física en general.
Pero, quizás una de las principales objeciones para tener coito en esta postura sea que la pareja no puede verse la cara ni besarse en la boca. Esto puede hacernos ver el otro punto de vista de la postura del perrito. Ya que el hombre no mira a la mujer y que la mujer no mira al hombre, esto puede desembocar en las típicas fantasías de ambas personas de hacerle el amor a cualquier otra persona. La mujer puede fantasear que la esta poseyendo el vecino del 5 o un actor famoso y el hombre mirando simplemente a las caderas puede pensar que en lugar de hacerlo con su amante lo esta haciendo con otra persona. Ese ¿mito?;) de la mujer debajo del hombre pensando en que lo esta haciendo con Brad Pitt o que tiene que pintar el techo cobra un nuevo significado en otra postura.
Algunas mujeres han expresado que es una postura en la que a veces se sienten humilladas. Para otras mujeres, no es una postura pasiva y la encuentran muy sugerente y placentera, ya que les permite mover las caderas y llevar el ritmo de la cópula. Por tanto, no es una cuestión de sometimiento sino de diversión, comodidad, placer… Lo importante es que nos sintamos a gusto con lo que estamos haciendo y que lo hagamos por libre elección.
Si todavía no lo has experimentado ¡No se a qué estás esperando!. Pocas posturas permiten tanto juego, tanta libertad y tanto placer.
Para ellas
No te confundas y olvídate de los complejos, el poder lo tienes tú. Acomódate, puedes apoyarte sobre las palmas de las manos; sobre los codos; recostar tus hombros, brazos y cabeza sobre un sillón; o flexionarlos sobre un cojín en el suelo; como tú prefieras. A partir de ahí solo tienes que pedir… y participar, para que el placer no tenga límites. Usa tus manos: si lo que te gusta es tocarte, acaríciate; si prefieres masturbarte, ¿a qué estás esperando? y si son sus dedos los que hacen tus sueños realidad, haz realidad los suyos.
Para ellos
Tienes el control y lo ves todo desde lo alto, sus nalgas, su espalda… ¿hay algo más excitante? Pégate a ella y susúrrale cosas calientes al oído, muy bajito y sin parar, ya que no puede verte, que se imagine todo lo que pueda. Aprovecha para besarle y lamerle la espalda, darle azotes suaves en el culo y tocarle los pechos, pero cuidado sin estrujarlos demasiado que duele. Eres cómo un animal salvaje, tu das y ella recibe solamente sexo.
Para disfrutar al máximo
No os olvidéis de los dedos, magníficas herramientas capaces de acariciar los objetos más delicados y agarrar con fuerza lo que no queremos dejar escapar. Esta es una postura para utilizar cada parte del cuerpo, incluida la boca; así que absteneos de realizar el perrito en silencio, cuando los niños estén en casa o en el baño de la oficina. Es una postura para gritar, para jadear y decir en voz alta palabras “mágicas” que hagan humedecer todo vuestro cuerpo.
Fuente: comecocos.com, soitu.es

